martes, 3 de mayo de 2011

Osama Bin Laden:un guerrero superado por la historia

Por Robert Fisk*

jornada.unam.mx 03/05/11.-
Un don nadie de mediana edad, un fracasado político, rebasado por la historia –por los millones de árabes que exigen libertad y democracia en Medio Oriente–, murió en Pakistán este domingo. Y el mundo enloqueció. No bien había salido de presentarnos una copia de su certificado de nacimiento, el presidente estadunidense apareció en medio de la noche para ofrecernos en vivo un certificado de la muerte de Osama Bin Laden, abatido en una ciudad bautizada en honor de un mayor del ejército del viejo imperio británico. Un solo tiro en la cabeza, nos dicen. Pero ¿y el vuelo secreto del cuerpo a Afganistán, y el igualmente secreto sepelio en el mar?
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La extraña forma en que se deshicieron del cuerpo –nada de santuarios, por favor– fue casi tan grotesca como el hombre y su perversa organización.

Los estadunidenses estaban ebrios de alegría. David Cameron lo llamó «un enorme paso adelante». India lo describió como «un hito victorioso». «Un triunfo resonante», alardeó el primer ministro israelí Netanyahu. Pero, luego de 3 mil estadunidenses asesinados el 9/11, incontables más en Medio Oriente, hasta medio millón de víctimas mortales en Irak y Afganistán y 10 años empeñados en la búsqueda de Bin Laden, oremos por no tener más «triunfos resonantes».

¿Ataques en represalia? Tal vez ocurran, de los grupúsculos en Occidente que no tienen contacto directo con Al Qaeda. A no dudarlo, alguien sueña ya con una «brigada del mártir Osama Bin Laden». Tal vez en Afganistán, entre los talibanes. Pero las revoluciones de masas de los cuatro meses pasados en el mundo árabe significan que Al Qaeda ya estaba políticamente muerta. Bin Laden dijo al mundo –de hecho me lo dijo en persona– que quería destruir los regímenes pro occidentales en el mundo árabe, las dictaduras de los Mubaraks y los Ben Alís. Quería crear un nuevo califato islámico. Pero en estos meses pasados, millones de árabes musulmanes se levantaron, dispuestos al martirio, pero no por el islam, sino por democracia y libertad. Bin Laden no echó a los tiranos: fue la gente. Y la gente no quería un califa.

Tres veces me reuní con el hombre y sólo me quedó una pregunta por hacerle: ¿qué pensaba al observar cómo se desenvolvían esas revoluciones este año, bajo las banderas de naciones, más que del islam, cristianos y musulmanes juntos, personas como a las que sus hombres de Al Qaeda les encantaba reventar?

A sus ojos, su logro fue crear Al Qaeda, institución que no tenía tarjeta de membresía. Bastaba levantarse una mañana queriendo ser de Al Qaeda, y ya lo era. Él fue el fundador, pero nunca un guerrero en batalla. No había una computadora en su cueva, ni hacía llamadas para que detonaran las bombas. Mientras los dictadores árabes gobernaban sin que nadie les hiciera frente, con nuestro apoyo, evitaron hasta donde les fue posible condenar la política de Washington; sólo Bin Laden lo hacía. Los árabes nunca quisieron estrellar aviones en altos edificios, pero admiraban al hombre que decía lo que ellos querían decir. Pero ahora, cada vez más, pueden decirlo. No necesitan a Bin Laden. Se había vuelto un don nadie.

Hablando de cuevas, la desaparición de Bin Laden arroja una luz sombría sobre Pakistán. Durante meses, el presidente Alí Zardari nos había estado diciendo que Osama vivía en una cueva en Afganistán. Ahora resulta que vivía en una mansión en Pakistán. ¿Traicionado? Claro que sí. ¿Por los militares o por los servicios de inteligencia de Pakistán? Es muy probable que por los dos. Pakistán sabía dónde estaba.

Abbottabad no sólo es hogar del colegio militar de ese país –la ciudad fue fundada por el mayor James Abbott del ejército británico en 1853–, sino también cuartel de la segunda división del cuerpo del ejército del norte. Apenas hace un año busqué una entrevista con uno de los «criminales más buscados», el líder del grupo responsable de las masacres de Bombay. Lo encontré en la ciudad paquistaní de Lahore, resguardado por policías paquistaníes armados con ametralladoras.

Desde luego, hay una pregunta de lo más obvia sin respuesta: ¿no podrían haber capturado a Bin Laden? ¿Acaso la CIA o los Seals de la Armada o las fuerzas especiales o cualquier cuerpo estadunidense que lo haya matado no tenía los medios para arrojarle una red al tigre? «Justicia», llamó Barack Obama a esta muerte. En los viejos tiempos «justicia» significaba proceso debido, un tribunal, una audiencia, un defensor, un juicio. Como los hijos de Saddam Hussein, Bin Laden fue muerto a tiros. Claro, él jamás quiso que lo atraparan vivo... y había sangre a raudales en la habitación donde murió.

Pero un tribunal habría preocupado a muchas más personas que a Bin Laden. Después de todo habría podido hablar de sus contactos con la CIA durante la ocupación soviética de Afganistán o de sus acogedoras reuniones en Islamabad con el príncipe Turki, jefe de la inteligencia de Arabia Saudita. Así como Saddam Hussein –quien fue juzgado por el asesinato de sólo 153 personas y no por los miles de kurdos gaseados– fue ahorcado antes de que tuviera oportunidad de contarnos sobre los componentes del gas llegados desde Estados Unidos, sobre su amistad con Donald Rumsfeld o la asistencia militar que recibió de Washington cuando invadió Irán, en 1980.

Resulta extraño que Bin Laden no fuera el «criminal más buscado» por los crímenes internacionales de lesa humanidad del 11 de septiembre de 2001. Ganó su estatus del viejo oeste por ataques anteriores de Al Qaeda a embajadas de Estados Unidos en África y al cuartel del ejército de ese país en Durban. Siempre estaba a la espera de los misiles de crucero… también yo cuando me reuní con él. Había esperado la muerte antes, en las cuevas de Tora Bora en 2001, cuando sus guardaespaldas se negaron a dejarlo presentar resistencia y lo obligaron a cruzar a pie las montañas hacia Pakistán. De seguro pasó algún tiempo en Karachi; estaba obsesionado con esa ciudad: hasta me dio fotografías de grafitis de adhesión a su causa en los muros de la antigua capital paquistaní, y elogiaba a los imanes locales.

Sus relaciones con otros musulmanes eran un misterio. Cuando me reuní con él en Afganistán, en un principio tenía miedo del talibán y se negó a dejarme ir a Jalalabad de noche desde su campamento: me entregó a sus lugartenientes de Al Qaeda para que me protegieran en el viaje al día siguiente. Sus seguidores odiaban a los musulmanes chiítas por herejes; para ellos todos eran dictadores e infieles, aunque Bin Laden estaba dispuesto a cooperar con los ex baazistas iraquíes contra los ocupantes estadunidenses de su patria y lo dijo así en una grabación de audio que la CIA típicamente pasó por alto. Nunca elogió a Hamas y apenas si era digno de la definición de «guerrero sagrado» que ese grupo le dedicó este lunes, la cual llegó, como de costumbre, directamente a manos israelíes.

En los años posteriores a 2001, tuve una débil comunicación indirecta con Bin Laden. Una vez me reuní con uno de los socios en los que confiaba en Al Qaeda, en una ubicación secreta en Pakistán. Escribí una lista de 12 preguntas, la primera de las cuales era obvia: ¿qué clase de victoria podía proclamar, cuando sus acciones condujeron a la ocupación por Washington de dos naciones musulmanas? Durante semanas no hubo respuesta. Luego, un fin de semana, cuando esperaba para dar una conferencia en San Luis Misuri, en Estados Unidos, me dijeron que Al Jazeera acababa de difundir una nueva cinta de Bin Laden. Y una a una –sin mencionarme– contestó mis 12 preguntas. Y sí, quería que los estadunidenses fueran al mundo musulmán… para así poder destruirlos.

Cuando Daniel Pearl, periodista del Wall Street Journal, fue secuestrado, escribí un largo artículo en The Independent, en el que suplicaba a Bin Laden que le salvara la vida. Pearl y su esposa me cuidaron cuando fui golpeado en la frontera afgana, en 2001; él incluso me dio el contenido de su libro de contactos. Mucho tiempo después me dijeron que Bin Laden había leído mi reporte con tristeza. Pero Pearl ya había sido asesinado. O eso dijo Osama.

Las obsesiones de Bin Laden infestaron a su familia. Una esposa lo dejó, otras dos parecen haber muerto en el ataque estadunidense del domingo. Conocí a uno de sus hijos, Omar, en Afganistán, en 1994; estaba con su padre. Era un niño guapo y le pregunté si era feliz. «Sí», me respondió en inglés. Pero el año pasado publicó un libro llamado Living Bin Laden, en el que, al describir cómo su padre mató a los perros que él amaba en un experimento de guerra química, lo llamó «un hombre malvado». En ese libro también recordó nuestro encuentro, y concluyó que debió haberme dicho que no era un niño feliz.

Para el mediodía de este lunes ya había yo recibido tres llamadas telefónicas de árabes, todos seguros de que los estadunidenses mataron al doble de Bin Laden, igual que muchos iraquíes creen que los hijos de Saddam Hussein no perecieron en 2003, y que el propio Saddam tampoco fue ahorcado. A su debido tiempo, Al Qaeda nos lo dirá. Por supuesto, si todos estamos equivocados y era un doble, veremos un video más del verdadero Bin Laden… y el presidente Obama perderá la próxima elección.
Traducción: Jorge Anaya*

lunes, 2 de mayo de 2011

La izquierda democrática (15)

Por Manolo Pichardo

Listín Diario 29/04/11.-

La consigna de “Europa a dos velocidades” que la UE levantó con la intención de terminar con el estancamiento que afectaba el avance del proceso unificador y que se sustentó en un programa que tuvo como propósito destrabar los desacuerdos que generaban las asimetrías económicas, debe ser asumida por los países que componen el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
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Así las cosas, Belice, que tiene objeciones para integrarse a los órganos políticos del sistema alegando que su tamaño no le permitiría, por ejemplo, tener una representación similar al resto de los países que integran el Parlamento Centroamericano, PARLACEN, porque su presencia en esta entidad de carácter regional superaría en número al congreso de su país, debería acogerse a las facilidades que da el nuevo Tratado Constitutivo para contribuir con el avance del proceso integracionista.

Lo propio podría ocurrir con Costa Rica que se niega a pertenecer a los órganos políticos del sistema por razones diferentes. Ellos piensan que deben acogerse a los pasos clásicos de los procesos de integración que son: acuerdo de libre comercio, como primer paso; unión aduanera, como segundo; mercado común, como tercero, y por último, la unión política, que implicaría un parlamento y un banco regionales, y lo que se deriva de la existencia de estos.

Si los europeos caminaron por la ruta a que aspiran los costarricenses se debe a que razones económicas y no políticas le colocaron en la vía de la integración, cuestión que no ocurrió en el istmo, porque allí siempre ha estado marcada por cuestiones que si bien han rozado lo económico, el móvil fundamental anida en lo político.

En todo caso, de lo que se trata es de buscar salidas apropiadas para impedir un nuevo desgajamiento. El esfuerzo político debe provocar lo contrario, pues no sólo el istmo puede trabajar en la construcción de un espacio regional capaz de hacer frente a los desafíos que representa la creación de grandes bloques económicos y el surgimiento de nuevas potencias en el hemisferio y el mundo, sino que la parte insular de Centroamérica debe sumarse, para que de a poco, diseñemos una comunidad con espacio para las oportunidades.

Moverse en el terreno de la integración subregional tiene más posibilidades de éxito que la unión latinoamericana, ya que agotar el primer proceso nos llevará al segundo.

No resulta difícil para el progresismo en esta subregión arar en el terreno de la integración ya que la historia y la cultura ístmica son un aliado fundamental a la hora de concertar acuerdos y alianzas con el capital que sabe de los riesgos que corre si la aldea global sigue rindiéndose a los pies de las transnacionales que les arrinconan, y cuando es posible, les dejan participar del festín en calidad de socios pobres.

Pasan las turbulencias para el PLD y Danilo

Por Juna Bolívar Díaz


Listín Diario 010511.-
El retiro de la candidatura presidencial de la primera dama, doctora Margarita Cedeño de Fernández, despeja el panorama para una competencia democrática de la que muy probablemente saldrá el licenciado Danilo Medina como candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)
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Con el presidente Leonel Fernández comprometido a guardar neutralidad en la contienda y después de un doble tropiezo político es muy difícil que pueda endosarle su caudal de votos a alguno de los precandidatos, lo que beneficia al segundo líder peledeísta que ha trabajado denodadamente por la candidatura.

Margarita marchitada
La declinatoria de Margarita Cedeño a la precandidatura presidencial se esperaba desde el mismo domingo 10 de abril en que fue propuesta en la reunión del Comité Central del PLD. Cuando se aprobó que la añadieran a la lista de los seis aspirantes declarados, ya se había regado como pólvora el compromiso del presidente Fernández de persuadirla a “no correr”.

La candidatura de la doctora Cedeño quedó marchitada en la víspera, como consecuencia de la saturación de incertidumbres que había generado el prolongado y atropellante proyecto continuista que el presidente Fernández había liquidado apenas el día antes, lo que ya era reclamado con sordina por muchos de los dirigentes originales del partido morado.

Cuando en su reunión del sábado 9 el Comité Político acordó presentar al Comité Central las precandidaturas de los seis peledeístas que habían expresado sus aspiraciones, ahí debió quedar todo, lo que habría dificultado que al día siguiente agregaran a la primera dama y tal vez hasta que la aprobaran. Pero fue el propio presidente Fernández quien advirtió que no podrían impedir la presentación de otras candidaturas.

En esa circunstancia es que Felucho Jiménez plantea que eso sólo podría ocurrir con “tu mujer Leonel”, advirtiéndole que “si pierde será una derrota para ti y si gana, una victoria pírrica porque se vería como una imposición del poder”. Y fue entonces que el líder peledeísta prometió que aunque la aprobaran, él se encargaría de que no corriera. Eso se regó como pólvora en la reunión del Comité Central al día siguiente, de donde casi todos salieron esperando que la dama rechazara de inmediato la nominación. La sorpresa fue que la dilatara dos semanas.

Víctima del estrés
De no haberse prolongado por más de 9 meses el intento continuista a contrapelo de la propia Constitución, la doctora Cedeño hubiese tenido posibilidades de correr como precandidata. Lo que le cerró el paso fue el estrés a que fue sometido el PLD por lo que se veía como una desbordada ambición continuista con ribetes de caudillismo que ponía en tensión a toda la sociedad y exponía el partido hasta a la división.

Vencido el intento reeleccionista, hubo respiro hasta en los más altos niveles dirigenciales del PLD, donde se rechazaba lo de que “con ella seguimos con él” y no se concebía el inicio de un ruido que mantuviera las incertidumbres. Felucho Jiménez, dijo un dirigente peledeísta, fue un portavoz del “estrés generalizado”, y el presidente Fernández lo interpretó correctamente. Es posible que todavía estuviera ensayando otra jugada, al menos para negociar, lo que explica que en vez de cerrar con los seis precandidatos, él mismo abriera la brecha para que la inscribieran, cuando era más fácil disuadirla antes y economizarse el nuevo tropiezo.

La obligada declinación de su esposa, poco después de la de él mismo, ha dejado a Fernández en mayor debilidad para intentar inclinar la balanza a favor de un candidato alternativo a Danilo Medina, como todavía esperan quienes le atribuyen una aversión total a las aspiraciones de su brazo derecho en sus dos primeros períodos de gobierno.

De por medio está también la promesa que formuló el primer mandatario en el discurso del viernes 8, cuando declinó su repostulación. En esa ocasión dijo que jugaría un papel neutral en la elección primaria de su partido, sin inclinar la balanza a favor de nadie y que respaldaría al que resulte electo candidato presidencial.

Por más animadversión que tenga a Medina, las perspectivas no auspician que el doctor Fernández pueda ya cerrarle el paso, sin exponer su liderazgo a sufrir nuevos tropiezos que pudieran serle costosos.

El mismo escenario del 2000
La elección de Danilo Medina como candidato presidencial del PLD, habida cuenta de que ya Hipólito Mejía fue escogido por el Partido Revolucionario Dominicano, remitiría al mismo escenario del 2000, cuando tras el primer gobierno del doctor Fernández y su partido, el perredeísta fue electo presidente con el 49.85 por ciento de los votos en la primera vuelta.

Pero yerran tanto los peledeístas como los perredeístas que pretenden extrapolar las situaciones, pues hay diferencias fundamentales. Hace 11 años había tripartidismo y el tercer candidato fue nada menos que el caudillo reformista Joaquín Balaguer, quien obtuvo casi la misma votación que Medina, cada uno con más del 24 por ciento. En la última elección presidencial, del 2008, el reformismo no llegó al 5 por ciento.

El Partido Revolucionario Dominicano de ahora no es el del 2000, cuando despertaba más ilusiones de alternativa y venía de dos elecciones en que había aparecido como víctima. La del l994 por el fraude de Balaguer y la del 96 por la alianza PLD-PRSC para cerrarle el paso al doctor Francisco Peña Gómez, quien en la primera vuelta obtuvo 46 por ciento y en la segunda 48 por ciento. Peña moriría en 1998 dejando su partido en la cúspide de la popularidad por lo que barrió en los comicios congresuales y municipales de ese año.

Es obvio que el PLD de ahora tampoco es el mismo del 2000 y ha perdido buena proporción de su crédito, pero también ha aprendido las “malas artes” del poder y las utiliza con ventajismo en los comicios. Creer que Leonel Fernández preferiría la derrota de Danilo puede ser otro error, porque nada le garantiza que a él y los suyos queden mejor saliendo del poder. Sus riesgos serían mayores con otro partido en el gobierno.

Medina no tiene el carisma de Mejía, pero en los últimos años es un político más depurado y ha cultivado una amplia red de apoyo externo a su partido, con un discurso propositivo como casi ningún otro político dominicano. Aunque desde luego, cargaría el peso muerto del desgaste del PLD gobernante. Más aún si en aras de buscar el apoyo de Leonel postula a Margarita Cedeño para la vicepresidencia, lo que le restaría posibilidades de diferenciarse como nueva opción.

Adiós a las turbulencias

Para analistas y observadores las perspectivas dan la razón a Danilo Medina que aún cuando el proyecto continuista tomaba fuerzas sostenía que se trataba de turbulencias destinadas a disiparse y que cuando pasaran la nave peledeísta se estabilizaría y él sería el candidato presidencial.

No faltaron advertencias de que el casi imposible proyecto continuista beneficiaba a Medina, por cuanto él corría casi solo mientras sus competidores esperaban la definición del presidente Fernández. En un escenario sin el mandatario las encuestas de los últimos meses han otorgado a Medina más del 50 por ciento de las preferencias para la candidatura presidencial en el 2012. Sólo Margarita Cedeño le hizo sombras y en algún momento le superó.

Y no es que entre los otros cinco competidores falten quienes le pudieran disputar la nominación a Medina. Ahí está el vicepresidente Alburquerque, que a fin de diciembre fue lanzado bajo la consigna de que “desde que el mundo es mundo, después del primero va el segundo”, pero luego aparentemente abandonado a su suerte cuando tomó impulso el proyecto de la primera dama.

José Tomás Pérez es de los que ha hecho mayor trabajo en las bases peledeístas y mantiene buena imagen. Francisco Domínguez Brito es una opción novedosa y refrescante, y quedan todavía Franklin Almeyda y Radhamés Segura, dos militantes de méritos partidarios.

Sin embargo, la convicción general es que ya resultará difícil que alguno de ellos pueda alcanzar a Medina en menos de dos meses que restan de la precampaña. Hasta entre seguidores del presidente Fernández cunde el sentimiento de que será muy difícil cerrarle el paso al economista e ingeniero químico sanjuanero. No se descarta una avalancha detrás del favorito, por ese sentimiento de cuerpo que tienen los peledeístas, que los hace renuentes a romper el consenso grupal, y por el deseo de alejar conflictos que pudieran poner en peligro su disfrute del poder.

El presidente tatuado

J.C. Malone
jcmalone01@aol.com

Listín Diario 02/05/11.-
Nueva York.– Lo botaron del St. Louis de Gonzague, el mejor colegio católico de Haití, ahí estudió Jean Claude Duvalier. Para disciplinarlo, su familia traficó influencias y lo alistó en la academia militar; embarazó a la hija de un general y, otra vez lo botaron. Entonces lo enviaron a estudiar ingeniería en una Universidad de la Florida, de donde también lo botaron.
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Un buen día Michel Martelly, descendiente de franceses e italianos, reconectó con su historia artística familiar, su abuelo francés era músico, y se “enganchó” a merenguero.

Tocando alcanzó un éxito que multiplicó en extremo cuando decidió añadirle espectáculo a su música. Se puso falda, tacones y peluca, convirtiéndose en el trasvesti del merengue urbano haitiano. Cantó una canción denunciando al entonces presidente, cura disidente Jean Bertrand Aristide, y tuvo que huir de Haití para salvar el pellejo.

Desde el exilio respondió con su obra maestra, mezclando música y escenografía, creando la colonoscopía pública, revelando cosas que ruborizarían a experimentadas estrellas de la pornografía. De espaldas al público se sube la falda y separa sus glúteos, lo muestra todo; dicen que tiene tatuajes en las paredes interiores del colon. Expone intestino delgado, grueso, hígado, páncreas y otras vísceras. Demostró ser un hombre sin secretos, ni misterios, sin nada escondido, y parece que el pueblo lo esperó durante años; ahora lo acaban de elegir Presidente de Haití.

Su famlia representa intereses de la Shell, son parte del “establishment” que Michel siempre rechazó, al que nunca se adaptó. Él tiene mandato, potencial, poder, posibilidad y oportunidad de hacer cambios importantes en Haití. Es probable que no sea otro, “deja las cosas como están”. Arrancó rompiendo tradiciones, como continuando su historia personal, le concedió amnistía a Duvalier y a Aristide, dando un paso hacia la reconciliación nacional; una muy buena señal.

La izquierda democrática (14)

Por Manolo Pichardo

Listín Diario 15/04/11.-

Razones históricas más que coyunturales explican el proceso de integración centroamericana, de ahí que el tema ideológico no marca en modo alguno, el interés del istmo por avanzar hacia la concreción definitiva de una unión que trascienda lo económico para abarcar lo político y cultural, como piensan los sectores más avanzados en la subregión.




Por ello, aquí los intereses del capital nacionalista de nuevo rostro y el progresismo en sentido general, pueden arribar a acuerdos con sectores conservadores para avanzar en la integración, como lo han concebido los istmeños desde que en 1821 decidieron construir una república democrática y moderna que no perduró, debido a que muchos de los líderes de entonces preferían ser cabeza de ratón y no cola de león, vocación que desgajó en cinco naciones el proyecto unionista que intentó sostener Francisco Morazán.

El espíritu integracionista del Presidente que dio su vida por restaurar el proyecto de una Centroamérica continental unida, se paseó de forma constante inspirando a uno que otro ciudadano con la intención de reeditar, por la vía de los acuerdos, sin el uso de la fuerza, el Estado confederado reencausado en 1991 con la firma del Protocolo de Tegucigalpa que venía precedido de 20 convenios que procuraban en principio crear una zona de libre comercio.

Visto el asunto desde este prisma histórico, resultaría fácil colegir que la integración, instrumento económico de que echamos manos para alcanzar el desarrollo los países de mercados pequeños como los centroamericanos, tiene más posibilidades de avanzar que allí donde no ha habido una cultura integracionista.

Esta facilidad despeja, como afirmé, las turbulencias ideológicas que pudieran surgir entre los que sustentan un nacionalismo social de mercado y las oligarquías dependientes del capital extranjero, que quieren mantenerse como utensilios de mesa que llevan a la boca de obesos capitales foráneos la comida de los famélicos productores nacionales.

La fuerza de la cultura integracionista que se ha venido forjando a lo largo de los años, mas el empuje coyuntural de buscar protección en acuerdos subregionales que nos blinden de la agresividad de los mercados que disponen hoy día de barreras arancelarias más débiles, pueden conjugarse para darle velocidad a una integración progresista en la Centroamérica ístmica e insular.

jueves, 14 de abril de 2011

Danilo, por sus ladrillos, en el corazón de las bases

Por Manolo Pichardo
perspectivaciudadana.com 14-04-2011 Con los Esfuerzos Concentrados el peledeísmo peinaba los barrios. Eran jornadas sabáticas o dominicales en las que los miembros y circulistas del partido morado, de forma organizada, salían casa por casa a llevar el mensaje de la organización.


De aquellos trabajos, muchas veces realizados por más de un Comité Intermedio, se daban los cara a cara que engendraban lectores de Vanguardia del Pueblo, los que con el tiempo pasarían a ser cotizantes, circulistas y finalmente miembros; la máxima categoría reconocida en la organización.

El partido de cuadros que concibió Juan Bosch mientras dirigía al Partido Revolucionario Dominicano, PRD, debía trabajar con tesón para deshacer los resortes del bipartidismo, encarnado en esta organización política y el Partido Reformista, PR.

Era una tarea titánica y cuasi utópica. El grueso de los dominicanos jamás imaginó que este “grupito de muchachos”, como solían llamarnos de forma despectiva, construiría ladrillo a ladrillo una fuerza política que se enraizaría en el pueblo dominicano hasta constituirse en parte de su esencia.

Danilo Medina, para entonces y como todos, andaba con su carretilla de ladrillos morados armando el edificio. Le tocó el careo con el pueblo entre las calles, las callejas, los callejones y las avenidas desde los organismos de base.

Se convirtió en activista, y con este ascenso político su ámbito de acción tomó dimensión nacional. Entonces comenzó a crecer con el aval de Bosch que lo consideraba una mente privilegiada. Y así, fue de los primeros legisladores que representaron al PLD en el Congreso Nacional.

Llegó al Comité Central y Comité Político y se convirtió en vicesecretario general al lado del Compañero Lidio Cadet; sus responsabilidades crecían; sus compromisos aumentaban.

Fue presidente de la Cámara de Diputados, cargo al que renunció para dirigir la campaña del compañero Leonel Fernández, que había sido candidato del partido gracias al trabajo lúcido que junto a otros dos compañeros realizó.

Es bueno recordar que fue el artífice de aquella candidatura y del primer y segundo triunfo del PLD y del compañero presidente. Su dilatada carrera en la organización sin tomar vacaciones, sus aportes para la construcción de ésta y su llegada al poder, le han puesto en el corazón y la preferencia de los paledeísta para ser su candidato en las elecciones del 20 de mayo de 2012, porque como se dice con frecuencia, las bases del partido lo ven como uno de ellos.

Danilo Medina: La virtud de la paciencia

Por Carlos Báez Evertsz
Bruselas 12, de abril de 2011.-

En el año 1608 Silvestre de Balboa escribió una obra en verso titulada “Espejo de paciencia”. En Cuba se considera que es la primera obra literaria del país. Es un canto a la virtud de la paciencia y la humildad que conduce a la victoria, aunque se sufran pesares para llegar a ella: “la divina providencia para regalar al justo, le suele dar un disgusto, para probar su paciencia.”


El título me parece que refleja una de las cualidades que se tiene que tener en política, como una de las virtudes cardinales de la misma: paciencia. Es decir, saber esperar el momento oportuno. In sin prisas pero sin pausas. La paciencia suele ir unidad a la prudencia y ambas, paciencia, prudencia, unida al trabajo constante, son prerrequisitos de la sabiduría. En francés la palabra “sagesse” expresa ambas cosas, sabiduría y prudencia, y me parece que es una síntesis magnifica. En política, cada vez más y, desde algún tiempo, estas virtudes escasean. Vivimos momentos en que la gente no quiere esperar para nada, se quiere todo pronto, enseguida, ya. De la misma manera que tantos prefieren la “fast food” (la comida rápida llamada por otros “comida basura”), se ha ido imponiendo la “moda” de los políticos al vapor, que quieren hacer su carrera política en un santiamén. No es de extrañar que por una asociación de imágenes, se considere a estos políticos semejante al tipo de comida antes señalada y, se hable de ellos, como “políticos basura”. A un político, es sabido, no se le exige casi nada para dirigir un partido, ser aspirante a candidato a la presidencia o ser el Jefe del Estado. Al contrario de otras profesiones o actividades, donde ser requiere haber demostrado suficiencia para el desempeño de las mismas, en la profesión de político, la condición necesaria, en las democracias de partidos, es tener el apoyo de los dirigentes de un partido y, en algunos casos, de sus afiliados. Lo demás no importa en absoluto o es secundario. Por eso, nadie se extraña ni se lleva las manos a la cabeza cuando los partidos no tienen ningún empacho en presentar hombres o mujeres cuya único mérito destacable es haber sido hábiles en gestionar sus asuntos o relaciones personales, íntimas o sociales. En lo demás, nada que les conceda condiciones dignas de tenerse en consideración. Todo ello está siendo causa del desprestigio de la política y de la condición de político. De manera que cada vez más gente une político con delito, político con oportunismo, político con incapacidad, político con venalidad. Político se asocia a todo lo malo y, menos, con virtudes. Esto no se opaca, como piensan con cierta ceguera, los que creen que poniendo a gente joven o a mujeres, todo se soluciona. Lo que importa no es el género ni la edad, lo que importa es la calidad humana, la experiencia profesional, las cualidades personales y profesionales. De nada vale cambiar material de chatarra vieja por otra joven u hombres chatarra por mujeres chatarra. Esa no es la verdadera cuestión. Todo esto viene al hilo de la reflexión sobre un hombre político, de edad mediana, es decir, maduro, que tiene calidad profesional, experiencia en la profesión de político, buen hacer en la gestión pública, y que a todo ello une el hecho de haberse ganado con trabajo y buen hacer, a buena parte o mayoría de los afiliados de su partido, sin disponer de los medios materiales en abundancia que el Estado proporciona a los que están al frente del mismo y lo utilizan de manera patrimonialista y clientelar. Danilo Medina es conocido por todo ello y estimado, además, fuera de su partido por muchas personas que nunca han flirteado con el PLD y que no les mueve ningún interés político personal en decir que, entre todos los candidatos del PLD, es el que más merece ser seleccionado para aspirar a ser Presidente de la república. Quiero destacar del señor Medina su valentía y profunda honestidad política. Aunque ni él ni los miembros de su equipo hagan pública demostración de ello. Una característica de Danilo y su equipo asesor es la exquisita contención para no provocar reacciones en su contra, de manera que, en las encuestas, salga como uno de los políticos con menor número de rechazo. Y eso es electoralmente efectivo. Visto desde lejos, una interpretación a éste control de las emociones – poco caribeña y muy británica-, es que tratan de no provocar al adversario, o lo que vemos como tal, de Danilo, en el PLD. Ya no se trata de evitar las críticas y de administrar los silencios, sino que, además, dan apoyo a todo lo que sea apoyable, con el fin, creo, de no dar pie a mensajes sobre supuesta “deslealtad”. Es casi tragi-cómico que traten de no promover mensajes de ese tipo los que han estado sometidos a prácticas calificables como tales desde que Danilo dio un paso adelante diciendo que aspiraba a la presidencia. Se les exige ser hiperleales para tener como contrapartida deslealtades. Como dicen en España: ¡manda huevos! Para muchos, el arte de la política se reduce a dos máximas: 1ª) Estar siempre con el que tiene el poder, y, 2ª) dedicarse a poner zancadillas y dar codazos a los demás. A los de abajo simplemente se les pisa sin misericordia, así saben cuál es el lugar que se les asigna en su teatro político. Esta anomalía de la política debe intentar superarse. ¿Será recompensada por el PLD esta paciencia de Job unida a la administración de una sabiduría salomónica en el quehacer político? Pronto lo veremos. Mientras, seguiremos asistiendo al espectáculo de un despilfarro de medios materiales en su contra, con el fin de tratar de imponer el vicio sobre la virtud política. Es una pena que, como lectores del inefable Marqués de Sade, estemos siempre alertas a los llamados del optimismo y no dejemos que éste se sobreponga al racional escepticismo, ya que, sabemos que en la vida –y más aún en la vida política-, muchas veces asistimos impotentes, al auge y la prosperidad del vicio (y del delito), y a los infortunios de la virtud. Estemos atentos a las decisiones en el PLD para ver si, como excepción, la virtud se impone al desvarío narcisisista.

lunes, 11 de abril de 2011

La izquierda democrática (13)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 08/04/2011.-

La desconfianza al Área de Libre Comercio para las Américas, ALCA, no sólo salía de las entrañas de los políticos de izquierda de América Latina, sino que movimientos sociales y todo tipo de organizaciones no gubernamentales sentían sospecha en razón de que las negociaciones no eran públicas ni democráticas, y por tanto pensaban que se trataba de una conspiración de los grandes capitales y de los EE.UU para imponer sus reglas de juego en todo el continente o colar su “Caballo de Troya” en el vientre de nuestros pueblos.


No podemos olvidar que el proceso de discusión del proyecto se da en medio del esquema unipolar que dejó por herencia el derrumbe del muro berlinés y la euforia de un capitalismo que se volvió arrogante, y que, mediante los organismos financieros internacionales, comenzó a mostrar su lado salvaje, imponiendo, ante una humillada y desarticulada izquierda, políticas de abandono hacia las grandes mayorías.

La fortaleza del capitalismo se constituyó en debilidad, ya que su arrogancia le llevó a imponer el sufrimiento con medidas de desamparo social que hizo despertar a los sectores progresistas que les trasquilaron e impidieron que hurtaran su lana; y lo hicieron convocando al progresismo junto a su espíritu combativo con la finalidad de articular una estrategia de alianza entre el capital nacional y el nacionalismo democrático, para poner freno a los que pretendían constituirse en amos y señores de la aldea global que describieron Marshall McLuhan y Bruce R. Powers.

Aniquilado el proyecto ALCA, los sudamericanos se concentraron en el Mercosur, conscientes de que la integración viene a ser un instrumento idóneo para definir proyectos subregionales de desarrollo que impidan que Uruguay y Paraguay, por ejemplo, se conviertan en naciones inviables; ya que el tamaño de sus economías no le permitiría de forma aislada alcanzar el desarrollo.

El Mercosur, que tiene como miembros a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay; como países asociados a Chile, Perú, Colombia y Ecuador, y en proceso de incorporación a Venezuela y Bolivia, va avanzando hacia la unión aduanera con la intención de llegar al mercado común, aunque para ello tendrá que armonizar algunas leyes y manejar en conjunto políticas macroeconómicas y sectoriales.

El Parlamento del Mercosur (Parlasur) es el órgano político de ese esquema de integración subregional con 18 diputados por país, designados por los parlamentos nacionales; pero que durante este año, 2011, serán electos mediante el voto popular y se aplicará la proporcionalidad de acuerdo a la población de cada país integrante, un paso que le da fortaleza al órgano y al propio sistema de integración por el que van apostando los hermanos del sur que no encontraron nicho en el ALCA ni se pudieron acomodar en el ALBA.

domingo, 3 de abril de 2011

¡Zapatero no va por tercer período!

Aunque no tiene impedimento legal para buscar un tercer mandato, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado que no se presentará en las elecciones de 2012 y pidió a la dirección de su partido, el Socialista Obrero Español, PSOE, prepararse para celebrar unas primarias de las que surja el candidato que deberá enfrentar al Partido Popular, PP. Zapatero sabe que no las tiene todas con él. La crisis le estalló en las manos y no ha encontrado el camino para detener un desempleo que pasó hace rato del 20 por ciento. Un tercer período le complicaría más las cosas como se lo complicó a su compañero de partido Felipe González. De eso está consciente el presidente dominicano Leonel Fernández, pues hace un par de años se expresó en términos parecidos en el programa televisivo del periodista César Medina. La decisión de Zapatero fue el resultado de las presiones de sectores que a lo interno de la organización le pedían una rápida definición, ante el avance del contrario.

sábado, 2 de abril de 2011

Reelección, Obama y Gadafi

J.C. Malone

Listín Diario 28/03/2011.-

Nueva York.- Un negro en la Casa Blanca fue la primera gran contradicción. Siguió la más extraña de todas las contradicciones posibles: Barack Obama, ha comandando dos guerras, recibió el Premo Nóbel de la Paz. Obama acaba de exportar una de las principales contradicciones de política exterior que hayamos tenido jamás. Bill Clinton inventó el “bombardeo humanitario” en Kosovo. Y, cuando recibió el Premio Nóbel de la Paz en Oslo, dijo que usaría la fuerza por razones “humanitarias”. Como ahora es Paloma Mensajera de la Paz Mundial, Obama no puede guerrear, por eso en Libia no hay guerra, sino una “acción militar kinética. Asi lo define Ben Rhodes, Asesor Nacional de Seguridad para Comunicaciones Estratégicas. Traducido significa “lluvia bombas sobre Libia”. La OTAN dirigirá la operación, porque el Premio Nóbel de la Paz no comanda guerras. Esto comenzó con una resbalosa resolución de la ONU autorizando usar “todos los medios necesarios” para proteger a la población civil libia. Y, curiosamente, la resolución tiene el número 1973, ese año inició la primera crisis petrolera cuando la OPEP decretó un embargo durante la Guerra de Yom Kippur. Ahí saltó Muamar Gadafi al estrellato mundial, y pretenden “tumbarlo” con el mismo número. Obama “protege” a los civiles libios, no aquellos de la península arábiga. En Siria, Yemen, Bahareim y Jordania son masacrados, mientras Obama pasea por Latinoamérica, desligándose del bombardeo sobre Libia. En toda esta contradicción, Obama apuesta a su reelección. Si Gadafi cae pronto, como Bush padre “liberó” a Kuwait en 1991, la reelección tendría posibilidades. Si se prolonga, tipo Bush hijo, el barril de petróleo puede costar $200, así hasta Jesucristo perdería la reelección frente Mahoma aunque todos los votantes sean cristianos. Y, sobre las guerras, sólo sabemos cómo y cuándo empiezan, nadie puede afirmar exactamente cómo ni cuándo terminarán.

La izquierda democrática (12)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 01/04/2011.-

La idea de la creación del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, nace en momentos que la izquierda democrática en América Latina se comienza a abrir espacio hacia los gobiernos de la región casi con efecto dominó, lo que imposibilitó que el proyecto, armado por los Estados Unidos y oficializado en 1994 en Miami, se implementara.


La idea de sus promotores era crear un mercado de 800 millones de consumidores y productores de riquezas que convertiría al hemisferio en una unidad geoeconómica más poderosa que la Unión Europea, cuyo mercado asciende a 500 millones de personas, y un PIB que desbordaría los 21,000 billones de dólares al año. Cuba, por razones obvias, no formaría parte de esta inmensa zona de libre comercio en Las Américas.

Pero América Latina, que comenzaba a sacudirse de sus oligarquías dependientes para suplantarla por dirigentes que asumieron el nacionalismo democrático, no veía transparencia en la propuesta. Sospechaba que el abatimiento de las barreras arancelarias procuraba apoderarse del mercado que está al sur por lo que exigían transparencia y acceso real al mercado estadounidense.

Néstor Kirchner y Lula da Silva eran portavoces de este discurso, pero el presidente venezolano Hugo Chávez y sus partidarios, eran aún más desconfiados y advertían que la propuesta de la formación de un gran mercado hemisférico buscaba apoderarse de los recursos estratégicos de América Latina, específicamente de la inmensa reserva de agua que, a juicio de expertos, escasearía en el norte y, como consecuencia, desataría conflictos sociales y políticos de imprevisibles desenlaces en la patria de Lincoln.

La desconfianza de la izquierda latinoamericana respecto del proyecto, viene justificada en las decenas de intervenciones militares, golpes de Estado, operaciones encubiertas para derrocar gobiernos progresistas, electos mediante el voto popular que han perpetrado los Estados Unidos en más de un siglo, sin importar que la Casa Blanca esté ocupada por un demócrata o un republicano.

Los esfuerzos por el ALCA murieron frente a las dudas de un vecino con historias de atropello y la daga de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, que tampoco encontró el camino hacia su concreción, quizá porque la incontinencia verbal del presidente Chávez, su principal promotor, no hacía sentir cómodos al resto de los líderes de izquierda con lenguaje más moderado, menos perturbador para el mercado y el capital, o tal vez porque preferían apostar a procesos de integración menos ambiciosos como el Mercosur, por ser más fácil de administrar.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Libia y la hipocresía de Occidente

Editorial de La Jornada
Marzo 30 de 2011.-

En los años pasados, y al margen de divergencias ideológicas y políticas, esas potencias suscribieron una alianza tácita con el líder de la revolución libia a fin de de asegurar sus intereses geopolíticos en la región y su abasto de petróleo. En esa lógica, toleraron a Kadafi y a sus familiares como inversionistas prominentes en las economías occidentales; ayudaron con ello a consolidar la fortuna personal del líder libio, y lo proveyeron, para colmo, de buena parte del armamento que hoy emplea contra su población


Ayer, al cumplirse 11 días de bombardeos aliados sobre la convulsionada Libia, los líderes de la coalición internacional - encabezada por Washington y Bruselas- acordaron en Londres continuar sus acciones militares hasta que Muamar Kadafi abandone el poder; señalaron que el régimen de Trípoli "ha perdido totalmente su legitimidad y deberá rendir cuentas por sus acciones", y acordaron crear un "grupo de contacto" encargado de coordinar la transición política en ese país. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, fue más lejos que sus homólogos de las naciones aliadas y dejó abierta la posibilidad de suministrar armas y explosivos a los rebeldes libios, lo que, de concretarse, implicaría un incumplimiento del veto contemplado en las resoluciones 1970 y 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, como advirtió la ministra española de Exteriores, Trinidad Jiménez. Ahora que las potencias occidentales se horrorizan en público por la barbarie con que Kadafi ha respondido a la rebelión en su contra -ayer mismo el primer ministro inglés, David Cameron, deploró los "ataques asesinos" del dirigente libio contra su población-, y que el objetivo de las acciones aéreas sobre la nación norafricana ha pasado de"proteger a la población" agredida por las tropas oficialistas al derrocamiento del gobierno de Trípoli -algo que, por cierto, no está previsto en las resoluciones referidas-, es oportuno recordar que la capacidad de fuego y de resistencia de régimen de Kadafi se explica, en buena medida, como consecuencia de la complicidad y de la ayuda directa de Estados Unidos y de Europa occidental. En los años pasados, y al margen de divergencias ideológicas y políticas, esas potencias suscribieron una alianza tácita con el líder de la revolución libia a fin de de asegurar sus intereses geopolíticos en la región y su abasto de petróleo. En esa lógica, toleraron a Kadafi y a sus familiares como inversionistas prominentes en las economías occidentales; ayudaron con ello a consolidar la fortuna personal del líder libio, y lo proveyeron, para colmo, de buena parte del armamento que hoy emplea contra su población, a efecto de procurar oportunidades de negocio para la industria armamentista estadunidense y europea. Ahora, agotado el capital político del gobernante libio ante las potencias occidentales, éstas han decidido intervenir de manera tardía e improcedente en la nación magrebí y repiten con ello un patrón harto conocido: se presentó en Panamá en 1989, con la invasión de tropas estadunidenses para derrocar al ex dictador Manuel Antonio Noriega -quien se había desempeñado como estrecho colaborador de la CIA en Centroamérica-, y se ha reproducido durante las posteriores invasiones a Afganistán e Irak, en las que la Casa Blanca y el Pentágono han enfrentado, respectivamente, a las milicias talibanas armadas por ellos mismos durante la invasión soviética a la nación centroasiática y al régimen de Saddam Hussein, apoyado por el gobierno de Ronald Reagan en sus afanes bélicos contra Irán a principios de los años 80 del siglo pasado. De tal forma, al carácter intrínsecamente injustificable y bárbaro de la actual intervención occidental en Libia -que hasta ahora ha cobrado decenas de vida de civiles inocentes y ha multiplicado el sufrimiento humano y la destrucción material de ese país- se suman dos agravantes: la tolerancia y el respaldo que Washington y sus aliados mantienen en la hora presente a regímenes del mundo árabe tan corruptos y antidemocráticos como el de Libia, y la ayuda política, económica y militar que esos mismos gobiernos dieron en su momento al propio Kadafi. Se evidencia así, una vez más, la hipocresía de los gobiernos de Occidente.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/03/30/index.php?section=edito

martes, 29 de marzo de 2011

Diputados dominicanos al Parlacen donan obras de expresidente Bosch y Peña Gómez

Prensa Latina Santo Domingo, 29/03/2011.- Los diputados dominicanos ante el Parlamento Centroamericano, Parlacen, Manolo Pichardo y Tony Raful entregaron en Guatemala las obras completas del extinto presidente Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, reportan hoy medios de prensa.
Durante una asamblea plenaria en su sede de Guatemala, el dirigente del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, Manolo Pichardo resaltó las virtudes del profesor Bosch, a quien definió como prócer latinoamericano.

Destacó entre los méritos de Bosch el haber fundado las dos organizaciones políticas más importantes del país en este momento, el PLD , en el poder y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

También lo definió como el escritor más prolífero de la República Dominicana, que abordó todos los géneros literarios y trató en sus ensayos temas económicos, históricos, políticos, sociales, religiosos y filosóficos.

Raful, dirigente del PRD y vicepresidente del PARLACEN, destacó el papel de Peña Gómez para restablecer el orden democrático en el país luego del derrocamiento del expresidente Bosch.

sábado, 26 de marzo de 2011

La izquierda democrática (11)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 25/03/2011.-
La integración, como herramienta económica de última generación, ha sido útil a los propósitos de desarrollo de los europeos que decidieron caminar juntos para constituirse en un inmenso mercado de 500 millones, lo que le convirtió en la unidad geoeconómica con mayor Producto Interno Bruto del planeta, superando por poco a los Estados Unidos. La unión de los 27, arropados en el manto político de la UE, creó una comunidad que revitalizó el peso político del llamado viejo continente.
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Independientemente del impacto que haya tenido la crisis financiera del 2009 en algunos países de la zona euro, cambiando el desempeño económico que había mostrado la comunidad, los números que se exhibían daban cuenta de lo acertado que resultaba haber iniciado 50 años atrás, un proceso de integración que comenzó por lo económico y que en los acuerdos de Maastricht se enrumbó hacia lo político; pues resulta que según el presidente del Banco Central Europeo, luego de 10 años de creación de esa institución, se generaron en la Unión 16 millones de puestos de trabajo, un millón más que en los Estados Unidos y tres veces más que en igual período antes de su creación.

La izquierda democrática no puede huir del capital ni del mercado; como tampoco puede, o no debe, si quiere trabajar para mejorar las condiciones de vida de las mayorías, despreciar a la burguesía nacional ni a la integración regional, porque son medios y activos que nos brinda la realidad de un mundo abierto y cada vez más competitivo, para alcanzar el desarrollo de nuestros pueblos, siempre y cuando sea protagonista de primer orden en este proceso para no dejarlo en manos de los grandes capitales, comerciantes y especuladores, cuyo interés navega hacia donde vayan las corrientes del dinero fácil.

Por ello, como ha planteado para el caso del proceso de integración centroamericano, el socialcristiano Vinicio Cerezo, ex presidente de Guatemala, “los procesos de integración no pueden ser simples acuerdos comerciales entre empresarios y gobiernos para que los primeros se hagan más ricos”, deben ser pactos que involucren a los pueblos como actores fundamentales que activen para diseñar junto al resto las políticas sociales que garanticen crecimiento con desarrollo.

No hay que andar con la nostalgia a cuestas y aferrarse a los modelos que sucumbieron por no dar respuestas adecuadas a los problemas económicos y sociales de nuestros pueblos. No hay que despreciar todo lo que las diferentes plataformas económicas ofrecieron a la humanidad. Los dogmas no pueden encontrar brecha a la hora de construir espacios para el bienestar colectivo, porque el propósito de la izquierda, no importa la coyuntura histórica en la que le toque accionar, es defender los intereses de las mayorías, procurando siempre la justicia social y económica

miércoles, 23 de marzo de 2011

Hay que tomarle la palabra al Presidente

Por Víctor Tirado
Listín diario 23/03/2011.-
Hace unos dos años que las principales economías del mundo, ante el desplome del mercado inmobiliario en EEUU y su efecto dominó hacia otros países, decidieron inyectar capital al sistema financiero internacional para reformarlo y salvarlo del colapso total. La postergación de esa medida, por parte de los países del G8 y G20, habría significado la quiebra de todo el sistema capitalista, y obligado a esos y otros países desarrollados a suspender toda la ayuda de cooperación al desarrollo, situación que agravaría aún más los problemas de Haití y República Dominicana.
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En las últimas semanas hemos visto los graves conflictos en los países del norte de África, donde se han producido masivas protestas, promovidas para la libertad, a través de las redes sociales. La nueva situación de esa región del Magreb es muy complicada porque en poco tiempo ha hecho colapsar a los gobiernos de Túnez y Egipto, ha creado una guerra civil en Libia, ha disuelto las frágiles relaciones de Gadafi con Occidente y amenaza la suerte de otras dictaduras del sur del Mediterráneo. El componente principal de la crisis que generan estos conflictos y los del Medio Oriente es el petróleo, un recurso capaz de desestabilizar en segundos a todas las economías del mundo.

A todo ello se suma la terrible catástrofe que se ha producido en Japón, la tercera economía mundial y el tercer país importador de petróleo. La situación por la que atraviesan los japoneses forzará aún más el aumento de los precios del petróleo. Tenemos que tomar en cuenta que Japón, ubicado en una zona altamente sísmica, que desarrolla energía nuclear, y aunque con éxito, ha dejado de depender del petróleo en un 29%, temporalmente tendrá que acudir a otras alternativas.

Ese panorama internacional ha obligado al gobierno dominicano a replantear las estrategias de desarrollo y a asegurarse de que la población tome conciencia de la problemática y los planes a seguir. El gobierno sabe que enfrenta una situación muy delicada, que tenemos de vecino a Haití, destrozado por el sismo del 2010 y abandonado por una parte de la comunidad internacional.

Podría decirse que somos su válvula de escape, lo cual nos hace cada vez más vulnerables a la crisis. De manera que República Dominicana, para evitar un impacto negativo mayor, tiene que unirse en un proyecto nacional, que tomándole la palabra al presidente Leonel Fernández, acuerde realizar un pacto fiscal capaz de generar confianza y recursos suficientes; logre un pacto social para generar bienestar en la población; y siga blindando la economía con el aumento de la productividad, la competitividad y la innovación

viernes, 18 de marzo de 2011

La izquierda democrática (10)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 18/03/2011.-
El interés del capitalista será siempre incrementar su capital, pues lo hacen los que amasan riquezas sobre las estructuras productivas trasnacionales fortalecidas al calor de la deslocalización de las empresas y los incentivos de los países en vías de desarrollo para la atracción de inversiones; y también los empresarios nacionales que no pudieron por décadas pasar de clase dominante a clase gobernante y que con la expansión de los primeros han visto peligrar sus negocios.
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La competencia por el mercado ha puesto de frente a unos y otros, por ello el nacionalismo, una ideología de origen burguesa que durante un tiempo se opuso al internacionalismo por ser este último revolucionario e instrumento del proletariado (“¡Proletarios del mundo, uníos!”) y el primero reaccionario, aliado del gran capital extranjero, cambia de papeles, ya que la izquierda en su nuevo rol de defensora del nacionalismo democrático, puede convertirse en aliado de la burguesía nacional para definir un plan estratégico de desarrollo sin exclusiones, que eleve los ingresos, mejore las ganancias y establezca una sociedad de derechos.

Aunque se dice que el capital no tiene patria sino bolsillo, ésta, en la coyuntura histórica que vivimos, se convierte en una tabla de salvación para la burguesía criolla que la necesita precisamente para llenar el saquillo, solo que en medio de un círculo virtuoso de derrame con equidad, que sea la expresión de un nuevo Estado que dirija su atención al ciudadano para brindarle la justicia social y económica que nos permita elevar nuestros magros índices de desarrollo humano.

Competir en un mundo abierto en el que caen las barreras arancelarias dejando a los productores nacionales a merced del darwinismo económico y comercial, no resulta fácil para los países en vías de desarrollo que ven inundados sus mercados de bienes importados y no encuentran protección en un Estado atrapado en las fuerzas del neoliberalismo, que insiste en que la famosa “mano invisible” de Adam Smith andará entre los pequeños mercados y el mercado mundial, corrigiendo vicios y repartiendo las cargas y el botín.

El nacionalismo democrático, sin embargo, no puede perder de vista que la integración regional puede ser un medio excelente para la alianza entre la izquierda y la burguesía, porque los países emergentes, de mercados insuficientes, deben apostar a este instrumento para crecer y hacer frente a las amenazas del capital global, pero sin perder de vista jamás que el objetivo es mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas para que, insisto, siendo buenos consumidores, que no consumistas, continúen el círculo de consumir, ganar; ganar-invertir; invertir, generar empleos; en fin, construir comunidades regionales prósperas.

LA BATAHOLA DE LA REELECCION

Por Juan Pablo Plácido
Jp_placido@hotmail.com
Soy un convencido de que al Dr. Leonel Fernández Reina no le ha pasado por la cabeza ni un segundo presentarse ante el pueblo dominicano para buscar una reelección en las elecciones presidenciales del año 2012.
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El presidente Fernández ha alcanzado logros dentro del sistema democrático dominicano difícil de superar y no tiene por qué ponerlos en cuestionamientos. En los tres periodos de gobierno que ha encabezado nadie le supera en conquistas democráticas. El hecho de haber propiciado un cambio radical en el poder judicial basta para reconocerle un lugar cimero en nuestra historia institucional. Se puede decir que la historia del poder judicial se divide en un antes y en un después de los gobiernos peledeistas dirigidos por el Dr. Leonel Fernández.
En la implementación de la política exterior de República Dominicana, los gobierno de Fernández colocaron a nuestro país en un lugar de respeto y de dignidad, contrario a como fue en gobiernos anteriores, en los que primó la sumisión y el ausentismo.
En el campo económico, los gobiernos del PLD presididos por Fernández han mantenido un nivel de crecimiento permanente, aún cuando en la región latinoamericana se han vivido momentos de estancamiento y de convulsión, los gobiernos del PLD han sabido salir a flote, gracias a la confianza y a los aciertos de las medidas gubernamentales tomadas durante estos diez años.
El último gran salto institucional promovido por el presidente Fernández fue el de modificar la carta sustantiva de la nación, hecho ocurrido el 26 de enero del año 2009. La nueva constitución reivindica viejas aspiraciones populares que debieron esperar la voluntad de un demócrata al frente del Poder Ejecutivo, tales son los casos de: El Defensor del Pueblo, El Tribunal de garantías constitucionales, El Recurso de Amparo con rango constitucional y el Habeas Data, entre otros. Igualmente, la nueva constitución consagra la no reelección en periodos consecutivos.
Creo que cuando la historia pase un balance a la obra de gobierno realizada en los gobiernos encabezados por el Dr. Leonel Fernández, sin dudas, la actual constitución ocupará el primer lugar entre todos los logros positivos de esa gestión.
Las constituciones políticas de los estados tienen la virtud de trascender en el tiempo, por bien o por mal, y ésta habrá de perdurar en la memoria colectiva por los alcances democráticos de su articulado. No es la constitución ideal, sin embargo, supera a las anteriores en sus posibilidades de concreción.
Siendo así, ¿cómo imaginar que su principal autor la va a malograr varios meses después de promulgarla por una simple apetencia personal?
Todo debemos convenir en que el presidente Fernández es un hombre inteligente, que es un político que nunca ha demostrado ambición personal desmedida y que como académico lleva el pulso de los acontecimientos mundiales y nacionales día a día. Un hombre con las luces intelectuales y morales que adornan al presidente Leonel Fernández es difícil imaginarlo en una conjura para trastocar, sea mediante el mecanismo de otra reforma constitucional o mediante una consulta popular o Referéndum, el orden legal que él mismo ha querido instaurar.
Cualquier dominicano que aprecie verdaderamente al presidente Dr. Leonel Fernández optaría por apoyar este su tercer periodo, para que termine exhibiendo ante el mundo los grandes logros que ha cosechado, y así evitarle las sombras que sus enemigos intentarán encontrar.
Él lo ha dicho, y yo le creo, que será un árbitro imparcial en el proceso interno que habrá de librarse a lo interno del PLD, para escoger como candidato presidencial a quien sin dudas será su sucesor por el voto mayoritario del pueblo dominicano. De eso se trata, de interpretar a nuestro líder en lo que éste debe hacer conforme al momento histórico que vivimos y no querer forzar para que él haga lo que nos gustaría que sucediera.

sábado, 12 de marzo de 2011

EL 2012 es totalmente diferente al 2000.

Por Mihail García Pichardo
Fatigas de un Principiante 10/03/2011.-
La recién elección de Hipólito Mejía como candidato del PRD, nos pone ante el umbral de un nuevo enfrentamiento entre él y Danilo Medina que se perfila como candidato del PLD.
Hay muchas personas que tras esta situación han intentado decir que Danilo tendría miedo a un nuevo enfrentamiento, pero al parecer estas personas no analizan algunos detalles que hacen diametralmente diferente la coyuntura política de hoy en día.
Y es que en las elecciones del 2000 factores como, la muerte de Peña y la fortaleza del PRSC con su líder vivo dibujaban un panorama diferente al de hoy.
Hoy Danilo es sin quizás el candidato con la propuesta más solida, y además el PLD luego haber ganado 4 elecciones consecutivas se ha afianzado como la principal fuerza política dominicana, hoy el partido reformista luce muy desmejorado y viene de una de sus peores actuaciones electorales.
Estas situaciones garantizan que Danilo sea el presidente de la Repùblica Dominica, salvo que pase algún hecho desastroso que lo impida y en el futuro inmediato esto no se vislumbra.
Así pues que los que tienen que temer por este enfrentamiento no son precisamente los peledeístas, sino los adversarios, pues Danilo es el candidato más sólido y con menos rechazo que podría tener el PLD.
‘’ EL 2012 es totalmente diferente al 2000’’

Por qué existe un elevado desempleo: el error de la tesis de “la sociedad del conocimiento”

Por Vicenç Navarro
vnavarro.org 11/03/2011.-
Una característica del tiempo que vivimos es el elevado desempleo en la mayoría de países desarrollados. Casi todos los países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) tienen tasas de desempleo mayores de las que solían tener en el período de la Post II Guerra Mundial (1945-1980). Es más, el incremento de las tasas de desempleo en la recesión actual es superior al que se dio en las recesiones anteriores. El caso español es el más acentuado, pero no es el único. Todo lo contrario, la situación que ocurre en España es un hecho bastante generalizado que se da a ambos lados del Atlántico. Naturalmente que existe gran variabilidad en la tasa de desempleo, siendo España un caso extremo. Pero, el hecho es que la gran mayoría de países de la OCDE tienen un desempleo mayor ahora que en épocas y recesiones anteriores.
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¿A qué se debe este fenómeno? Una explicación que se ha dado a este elevado desempleo es la falta de encaje entre el tipo de trabajo que se oferta y las cualificaciones de los candidatos a tales puestos de trabajo. Se acentúa que en las supuestas Sociedades del Conocimiento la población desempleada no tiene los conocimientos y la formación para realizar las labores exigibles en los nuevos puestos de trabajo que se están creando, con lo cual, nos encontramos en una situación en la que quedan puestos de trabajo sin llenar a la vez que existe un elevado desempleo. Las bajas cualificaciones de la mayoría de los trabajadores no les permiten integrarse en el mercado de trabajo. Los economistas que sostienen tales tesis en Estados Unidos, señalan que el 75% de los puestos de trabajo cuya oferta está creciendo más rápidamente requieren trabajadores y empleados con elevadas cualificaciones (college degree, more than high school diploma) de las cuales supuestamente existe gran escasez. Tales economistas citan también el caso de que, según estimaciones del Ministerio de Trabajo de EEUU, de las 30 ocupaciones que crecerán más, 22 requerirán elevadas cualificaciones durante el período 2006-2016. Y el gran problema –añaden estos economistas- es que la gran mayoría de ciudadanos estadounidenses no tienen estas cualificaciones y de ahí que exista un elevado desempleo a la vez que haya una oferta de puestos de trabajo que quedan sin cubrir.

Parecería pues que hay un desequilibrio (Mismatch) entre oferta y demanda en el mercado laboral. De ahí se deriva que la solución sea aumentar el número de trabajadores con un elevado nivel de cualificaciones en la población. Es la llamada a adaptarse a la Sociedad del Conocimiento que supuestamente caracteriza a nuestras sociedades. Tal llamada ha sido una constante desde el tratado de Lisboa del 2000, firmado por los dirigentes de la Unión Europea (UE), estableciendo la estrategia de desarrollar la Sociedad del Conocimiento como manera de resolver el desempleo (y a la vez, aumentar la competitividad).

El punto flaco de la tesis de la "sociedad del conocimiento".
El problema de esta explicación es que ignora o desconoce que, aunque es cierto que los sectores más crecientes en la producción de empleo sean los que requieren elevadas cualificaciones, estos sectores representan sólo un 3% de todos los puestos de trabajo existentes en EEUU. Tales economistas, entusiastas de la Sociedad del Conocimiento, parecen desconocer que para calcular el potencial de crecimiento de puestos de trabajo de un sector hay que mirar el número absoluto de puestos de trabajo que se crearán y no sólo la tasa de crecimiento de aquel sector. En realidad, y según las mismas cifras del Ministerio de Trabajo, de los 30 sectores que producen un número mayor puestos de trabajo, 21 de ellos no requieren cualificaciones elevadas, sino formación profesional de tipo medio y bajo. Un 25% de todos los puestos de trabajo en 2016 estarán en estos 21 sectores que incluyen comercio, procesos de producción y distribución alimentaria, servicios domésticos y de atención a personas discapacitadas, y servicios domiciliarios. Según los cálculos del mismo Ministerio de Trabajo, 62% de todos los puestos de trabajo en 2016 no requerirían elevadas cualificaciones, sino formación media y baja (“with only high school”).

Otro dato que también cuestiona la tesis de que faltan profesionales de alta cualificación es que, si bien es cierto que el número de puestos de trabajo creados en estas ocupaciones ha crecido muy rápidamente, el hecho es que el número de profesionales de elevada cualificación que están trabajando a tiempo parcial, pese a que les gustaría trabajar a tiempo completo, ha aumentado considerablemente. El subempleo (“underemployment”) en estos sectores de alta cualificación es considerable lo cual pone en duda que exista una escasez de personal cualificado. Es más, entre los sectores que están creciendo muy marcadamente en números absolutos –servicios sanitarios y educación- el desempleo es también acentuado, habiendo también aumentado especialmente desde que se inició la crisis en 2007.

EL “MISMATCH” NO ES EL MAYOR PROBLEMA O LA MAYOR CAUSA DEL ELEVADO DESEMPLEO
No parece, pues, que el desequilibrio o Mismatch entre oferta y demanda de puestos de trabajo sea la mayor causa de desempleo. Ello no implica, sin embargo, que no haya un Mismatch, que debiera corregirse entre oferta de puestos de trabajo y cualificaciones de los trabajadores. Este Mismatch que existe en el desequilibrio entre el sistema educativo y el mercado laboral, es muy marcado en España, donde, consecuencia del enorme poder de clase (del 20% de renta superior del país) existe una sobreabundancia de licenciados universitarios (los hijos de este 20% están concentrados en la población estudiantil universitaria) con escaso desarrollo de la formación media y profesional, el mayor déficit de recursos humanos en España. Existe, por cierto, otro Mismatch, no tanto de cualificaciones, sino de lugar. Existe escasa movilidad de la fuerza del trabajo, resultado (en España, sobre todo) de la elevada tasa de propiedad de la vivienda, que explica la escasa propensión a la movilidad territorial, escasez muy notoria a nivel europeo donde las diferencias entre las tasas de desempleo por regiones es mucho más marcada que en EEUU, donde hay mucha más movilidad interregional que en la UE.

Pero ninguno de estos desequilibrios puede explicar el elevado desempleo, que se basa en la escasa producción de puestos de trabajo. Ahí está el problema grave, problema que se acentúa cada vez más en cada salida de la recesión. Cada nueva recuperación económica produce menos nuevos puestos de trabajos. Y ello ocurre incluso en los sectores que producen más puestos de trabajo como sanidad y educación.

La polarización de las rentas como causa del desempleo.
¿Por qué se produce tan poco empleo? Una respuesta es que esta recesión que estamos experimentando es mucho peor que las anteriores. Y ello es cierto. Pero no es suficiente. La raíz del problema está en lo que ha ido ocurriendo en la distribución de las rentas en los mayores países de la OECD consecuencia de las políticas neoliberales generalizadas en el período 1980-2010. El argumento de que la expansión del estado en la economía es la causa del problema económico al absorber demasiados recursos (la explicación neoliberal), no es sostenible en base a los datos existentes. Existe extensa documentación que cuestiona tal tesis (Navarro, V. Globalización, Economía, poder político y Estado del Bienestar. Ariel Colección Sociedad Económica año 2000). La sustracción de recursos del sector privado por parte del sector público como causa de la crisis es una tesis que no se sustenta en base a la evidencia científica existente. Corresponde al fundamentalismo neoliberal promovido por autores como Sala i Martín que tiene escasa credibilidad científica (pese a lo cual goza en España de grandes cajas de resonancia y proyección mediática).

En realidad, incluso hoy, el gran mundo empresarial no tiene escasez de dinero. En EEUU, a mediados del año 2010, los beneficios empresariales eran el 60% superior a los que habían tenido en 2008, e igual a los que tenían en 2006, cuando alcanzaron el nivel más alto en el ciclo anterior. En aquel año, las empresas no financieras no tenían ninguna escasez de metálico. Una situación distinta era la de las pequeñas empresas que no tenían tal liquidez. Pero, el hecho de que las empresas no financieras más importantes de EEUU no invirtieran y no crearan empleo se debía a que no había suficiente demanda para los productos o servicios que producían. Y lo mismo ocurre con las pequeñas empresas: la falta de demanda de sus productos es la mayor causa de la escasa producción de empleo. Y esa escasa demanda se debe al descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional. Intentar resolver este déficit de demanda estructural (como están proponiendo las instituciones de la UE) a base de exportaciones (basada en una demanda extranjera) es absurdo, y todavía más absurdo, en momentos de recesión global actual.

En la Unión Europea, la situación es semejante a la de EEUU, con dos notables diferencias. Una es que los recortes de la financiación pública en la UE de los sectores que producen más empleo –sanidad y educación- hace que las repercusiones sobre la destrucción de empleo en la UE sean mayores que en EEUU. Y la otra gran diferencia es que el capital financiero (la banca) domina las instituciones europeas, que dan mayor importancia al control de inflación, sobre la producción del empleo. El comportamiento del Banco Central Europeo (BCE) es un claro ejemplo. No existe clara conciencia en la comunidad mediática y política europea de que el BCE es más un lobby de la banca que un Banco Central. Un Banco Central tiene que tener como objetivo facilitar el crecimiento económico y con ello la creación de empleo. Esto no es un objetivo primordial del BCE y ello como consecuencia del excesivo poder de la banca en las culturas políticas europeas.

La disminución de las rentas del trabajo a costa del crecimiento de las rentas del capital ha favorecido la exuberante subida del capital financiero, basado predominantemente en especulación, y este sector es hoy el que domina los comportamientos económicos, contribuyendo a la escasa recuperación económica y baja producción de empleo. Y esto es de lo que no se habla, centrándose el discurso económico en la formación de los trabajadores, como si esto fuera la causa del desempleo.

La izquierda democrática (9)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 11/03/2011.-

Cuando Domingo Perón, en sus discursos en 1944 planteaba que para alejar a los trabajadores de las influencias revolucionarias había que integrarlos al sistema como consumidores, lo hacía desde la óptica que le llevó a mostrar sus simpatías por el nacional socialismo de Mussolini y las posturas anticomunistas que sustentó a inicios de su carrera política.
En el contexto creado tras el colapso del Socialismo Científico, la pérdida de influencia de la socialdemocracia y el fracaso del neoliberalismo, lo de convertir a los que venden su fuerza de trabajo en ciudadanos con capacidad de compra, tiene un sentido distinto si partimos del hecho de que la izquierda socioliberal, fraguada bajo los escombros de los proyectos revolucionarios y la arrogancia del capitalismo salvaje, está en el deber de asumir aquel mensaje de Perón dentro de la estrategia de desarrollo nacional junto a los dueños del capital.

El socialiberalismo, que no es más que una izquierda reformista ante la imposibilidad de reconstruir el socialismo porque las condiciones objetivas y subjetivas no están dadas, entiende que no puede prescindir del mercado, pero que el Estado debe estar presente para corregir las distorsiones que sus fuerzas generan en perjuicio de las grandes mayorías, cuestión que se revierte contra los capitalistas que a la larga ven estancar sus negocios porque el mercado, cada vez más deprimido, no puede demandar de los bienes y servicios que generan.

El giro a la izquierda de algunos empresarios que como en el caso de la República Dominicana, han reclamado al gobierno incrementar el gasto social, no lo hacen por sensibilidad hacia los sectores populares, como lo dejó claro Domingo Perón en sus discursos, sino porque el ciclo económico y comercial que les lleva a producir riquezas se cierra y la única salida para seguir ganando es poniendo a ganar a todos, cuestión que durante las décadas de los 80 y 90 no podían ver los burócratas del gobierno y las clases dominantes y/o gobernantes que levitaban en medio de la borrachera de los números, del crecimiento que cacareaban (y cacarean) para ponerlo de fachada.

Los políticos y los partidos que tenían como base de sustentación a las fuerzas sociales de derecha que se refugiaron en el neoliberalismo, gobernaron sin visión de futuro y metieron al capitalismo en su peor crisis en los últimos 80 años; para salvarlo debieron recurrir a medidas de izquierda, a Keynes, e incluso al bolsillo de los ciudadanos y ciudadanas de a pie: a los consumidores.

Para que no se rompa el ciclo que acumula capital, los empresarios deben procurar una alianza con la izquierda socioliberal, pues como dice Luiz Carlos Bresser-Pereira: “El empresario podrá ser de izquierda, siempre que su partido, una vez en el gobierno, sea capaz de gobernar el capitalismo de forma más competente que los capitalistas”. Lula, los Kirchner, Vázquez y otros izquierdistas han demostrado administrar el capitalismo con más eficiencia que los capitalistas.

martes, 8 de marzo de 2011

Brasil se convierte en la séptima economía mundial

04 de marzo | alonso mejía.
El Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil ya superó al de Francia y Gran Bretaña
Brasil ha logrado convertirse en la séptima economía del mundo, luego de haber registrado un crecimiento de 7,5% en 2010, anunció el ministro de Economía de ese país, Guido Mantega.
La cifra alcanzada indica el mayor crecimiento de la economía brasileña desde 1986, y el Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil logró superar al de Francia y Gran Bretaña, dijo Mantega.
Por su parte, la presidenta, Dilma Rousseff, pronosticó que el país seguirá creciendo en 2011, y dijo que su gobierno buscará "una tasa de crecimiento razonable, sustentable y permanente", y que tratará de mantener bajo control la inflación.
Rousseff asumió la presidencia de Brasil el 1 de enero de este año y ha dicho que uno de sus desafíos es la erradicación de la pobreza en la vasta nación. Su antecesor, Lula Da Silva, quien gobernó el país desde 2003, también reactivó la economía del llamado " gigante del sur".l Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil ya superó al de Francia y Gran Bretaña

lunes, 7 de marzo de 2011

La izquierda democrática (8)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 05/03/2011.-
Aunque a veces los humanos nos conmovemos por la muerte de un semejante, y solemos, en medio de la pérdida, deshacernos en elogios frente al féretro, las palabras de reconocimiento a la gestión de Néstor Kirchner expresadas por los empresarios más importantes de Argentina tras su inesperado fallecimiento, no respondieron al estado de ánimo que les causara la desaparición física del ex gobernante, o al protocolar pésame público que pretende siempre llevar a la morada definitiva una imagen limpia, o limpiada por la indulgencia de la despedida final.
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Sus palabras fueron un reconocimiento sincero al desempeño de su administración porque en ella sus negocios prosperaron. Esta cuestión nos hace reflexionar sobre cómo en un gobierno progresista o de izquierda, cuya finalidad es mejorar las condiciones materiales de existencia de las grandes mayorías, asunto que por lo general es entendido como políticas contrarias al capital, los empresarios pueden aumentar sus ganancias, e incluso, hasta definir estrategias de desarrollo desde las ideas que promueve el progresismo.

El punto está en que durante el empuje de las políticas neoliberales los capitales se expandieron, y hubo crecimiento económico en muchos de nuestros países, pero resultó que la pobreza también se incrementó, creando una enorme brecha entre pocos con muchas riquezas y muchos que día tras día se envolvían en estrecheces materiales cada vez más dramáticas, que les excluían del gran mercado y la exclusiva calidad de consumidores, tan necesaria para avanzar en el ciclo de producir, distribuir, vender (consumir) y ganar.

Si no hay consumidores no se vende y si no se vende no se producen ganancias. Las políticas que excitaron al capital en medio de un mercado sin regulación, rompieron el ciclo, pues los compradores estaban siendo eliminados y, más aún, arrinconados, pues sólo las migajas del gran banquete caían para que éstos las recogieran de debajo de las mesas de los industriales, financistas y comerciantes, sobre todo extranjeros, porque los criollos fueron invadidos por intrusos que apenas le dejaron recursos para montar una frugal comida en el desayunador.

Deteriorada la plataforma que malograba el empleo por aquello de la desregulación y los servicios públicos básicos, como salud, educación y previsión por lo que significó que el paciente pasó a ser cliente, el estudiante un gasto y el futuro pensionado una cuenta para la capitalización individual se produjo una inquietud social que condujo fácilmente a las protestas y éstas a su vez a la ingobernabilidad que daña los negocios, y de eso saben De la Rúa, Menem y los empresarios argentinos que elogiaron la administración progresista de Néstor Kirchner.

domingo, 27 de febrero de 2011

El catalizador tunecino

*Joseph E. Stiglitz
DAVOS – El mundo entero celebra la revolución democrática de Túnez, que ha desencadenado una cascada de acontecimientos en otras partes de la región –en particular en Egipto– con consecuencias incalculables. Los ojos del mundo están puestos ahora en ese pequeño país de 10 millones de habitantes para aprovechar las enseñanzas que se desprendan de su reciente experiencia y ver si los jóvenes que derribaron a un autócrata corrupto pueden crear una democracia estable y que funcione.
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En primer lugar, las enseñanzas. Para empezar, no basta con que los gobiernos contribuyan a un crecimiento suficiente. Al fin y al cabo, el PIB creció un 5 por ciento, aproximadamente, en Túnez en el transcurso de los 20 últimos años y se citaba con frecuencia a ese país, porque podía alardear de una de las economías con mejores resultados, en particular dentro de esa región.

Tampoco es suficiente seguir los dictados de los mercados financieros internacionales: así se pueden conseguir buenas calificaciones de los bonos y agradar a los inversores internacionales, pero eso no significa que se esté aumentando el número de puestos de trabajo creados o el nivel de vida para la mayoría de los ciudadanos. De hecho, en el período anterior a la crisis de 2008 resultó evidente la falibilidad del mercado de bonos y de las agencias de calificación. Que ahora no vean con buenos ojos el paso de Túnez del autoritarismo a la democracia no redunda en su crédito… y no se debería olvidar nunca.

Ni siquiera puede bastar que se imparta una buena instrucción. En todo el mundo, los países están esforzándose por crear puestos de trabajo suficientes para quienes se incorporan por primera vez al mercado laboral. Sin embargo, un elevado desempleo y una corrupción omnipresente constituyen una combinación explosiva. Los estudios económicos muestran que lo verdaderamente importante de los resultados de un país es que haya una sensación de equidad y juego limpio.

Si, en un mundo con escasez de puestos de trabajo, quienes tienen conexiones políticas los consiguen y si, en un mundo de riqueza limitada, los funcionarios gubernamentales acumulan masas de dinero, el sistema inspirará indignación ante semejantes iniquidades y contra los perpetradores de esos “delitos”. La indignación contra los bancos de Occidente es una versión más suave de la misma exigencia básica de justicia económica que vimos por primera vez en Túnez y ahora en toda la región.

Pese a las virtudes de la democracia –que, como ha demostrado lo sucedido en Túnez, es mucho mejor que la opción opuesta–, debemos recordar los fallos de quienes se declaran partidarios de ella, porque la democracia es algo más que elecciones periódicas, aun cuando se celebren de forma justa. La democracia en los Estados Unidos, por ejemplo, ha ido acompañada de una desigualdad cada vez mayor, hasta el punto de que el uno por ciento superior recibe una cuarta parte, aproximadamente, de la renta nacional… y la riqueza está distribuida de forma aún más inequitativa.

De hecho, la mayoría de los americanos actuales están económicamente peor que hace un decenio, pues casi todos los beneficios del crecimiento económico acaban en manos de quienes se encuentran en la cima de la renta y de la distribución de la riqueza, y el resultado de la corrupción al estilo americano puede representar regalos de billones de dólares a las empresas farmacéuticas, la compra de elecciones con contribuciones en gran escala a las campañas y reducciones de impuestos para los millonarios, mientras que se reduce la asistencia médica para los pobres.

Además, en muchos países la democracia ha ido acompañada de luchas civiles, faccionalismo y gobiernos con un funcionamiento deficiente. A ese respecto, lo sucedido en Túnez ha comenzado con una nota positiva: una sensación de cohesión nacional debida al logrado derrocamiento de un dictador que se había granjeado un aborrecimiento generalizado.
Túnez debe esforzarse por mantener esa sensación de cohesión, que requiere un compromiso con la transparencia, la tolerancia y la proscripción de la exclusión, tanto política como económicamente.

La sensación de juego limpio requiere voz y voto, que sólo se puede lograr mediante el diálogo público. Todo el mundo insiste en el Estado de Derecho, pero importa mucho la clase de el que se establezca, pues se pueden utilizar las leyes para garantizar la igualdad de oportunidades y la tolerancia o para mantener desigualdades y el poder de minorías dominantes.

Tal vez no pueda Túnez impedir que los intereses especiales se apropien de su Gobierno, pero, si sigue sin haber una financiación pública de las campañas electorales y no se aplican cortapisas a los grupos de presión y a las conexiones entre los sectores público y privado, no sólo será posible esa desviación, sino que ocurrirá con seguridad. El compromiso de dar transparencia a las subastas de privatización y las licitaciones competitivas para la adjudicación de contratos públicos reduce el alcance del sistema de captación de rentas.

Hay que adquirir la capacidad para adoptar muchas medidas equilibradoras: un gobierno demasiado poderoso podría violar los derechos de los ciudadanos, pero un gobierno demasiado débil no podría adoptar las medidas colectivas necesarias para crear una sociedad próspera y no excluyente o para impedir que los débiles e indefensos sean víctimas de los poderosos agentes económicos privados. América Latina ha mostrado que los límites de los mandatos de quienes ocupan cargos políticos resultan problemáticos, pero también que la inexistencia de limitación de los mandatos es aún peor.

Así, pues, las constituciones deben ser flexibles. Consagrar modas en materia de política económica, como ha hecho la Unión Europea, cuyo banco central ha prestado atención exclusivamente a la inflación, es un error, pero ciertos derechos, políticos (libertad de religión, expresión y prensa) y económicos, deben estar absolutamente garantizados. Un buen comienzo para el debate de Túnez es el de decidir, al formular su nueva Constitución, qué derechos va a reconocer, además de los consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Túnez ha tenido un comienzo asombrosamente bueno. Su pueblo ha actuado con determinación y seriedad al establecer un Gobierno provisional, cuando tunecinos de talento y acreditados se han apresurado a ofrecerse para servir a su país en esta crítica coyuntura. Serán los propios tunecinos quienes crearán el nuevo sistema, que habrá de indicar cómo podría ser una democracia del siglo XXI.

Por su parte, la comunidad internacional, que con tanta frecuencia ha apuntalado regímenes autoritarios en nombre de la estabilidad (o conforme al principio de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”) tiene claramente el deber de prestar la asistencia que Túnez necesite en los próximos meses y años.

* Joseph E. Stiglitz es profesor en la Universidad de Colombia y premio Nobel de Economía. Su ultimo libro, Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy (“Caída libre. Los mercados libres y el hundimiento de la economía mundial”), está traducido al francés, al alemán, al japonés y al español.