sábado, 2 de abril de 2011

La izquierda democrática (12)

Por Manolo Pichardo
Listín Diario 01/04/2011.-

La idea de la creación del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, nace en momentos que la izquierda democrática en América Latina se comienza a abrir espacio hacia los gobiernos de la región casi con efecto dominó, lo que imposibilitó que el proyecto, armado por los Estados Unidos y oficializado en 1994 en Miami, se implementara.


La idea de sus promotores era crear un mercado de 800 millones de consumidores y productores de riquezas que convertiría al hemisferio en una unidad geoeconómica más poderosa que la Unión Europea, cuyo mercado asciende a 500 millones de personas, y un PIB que desbordaría los 21,000 billones de dólares al año. Cuba, por razones obvias, no formaría parte de esta inmensa zona de libre comercio en Las Américas.

Pero América Latina, que comenzaba a sacudirse de sus oligarquías dependientes para suplantarla por dirigentes que asumieron el nacionalismo democrático, no veía transparencia en la propuesta. Sospechaba que el abatimiento de las barreras arancelarias procuraba apoderarse del mercado que está al sur por lo que exigían transparencia y acceso real al mercado estadounidense.

Néstor Kirchner y Lula da Silva eran portavoces de este discurso, pero el presidente venezolano Hugo Chávez y sus partidarios, eran aún más desconfiados y advertían que la propuesta de la formación de un gran mercado hemisférico buscaba apoderarse de los recursos estratégicos de América Latina, específicamente de la inmensa reserva de agua que, a juicio de expertos, escasearía en el norte y, como consecuencia, desataría conflictos sociales y políticos de imprevisibles desenlaces en la patria de Lincoln.

La desconfianza de la izquierda latinoamericana respecto del proyecto, viene justificada en las decenas de intervenciones militares, golpes de Estado, operaciones encubiertas para derrocar gobiernos progresistas, electos mediante el voto popular que han perpetrado los Estados Unidos en más de un siglo, sin importar que la Casa Blanca esté ocupada por un demócrata o un republicano.

Los esfuerzos por el ALCA murieron frente a las dudas de un vecino con historias de atropello y la daga de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, que tampoco encontró el camino hacia su concreción, quizá porque la incontinencia verbal del presidente Chávez, su principal promotor, no hacía sentir cómodos al resto de los líderes de izquierda con lenguaje más moderado, menos perturbador para el mercado y el capital, o tal vez porque preferían apostar a procesos de integración menos ambiciosos como el Mercosur, por ser más fácil de administrar.

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