miércoles, 10 de agosto de 2011

Danilo, para la juventud, la mejor opción

Por Víctor Tirado

Washington 09/08/2011,.
Espacial para UMBRAL


El 16 de mayo de 2004, los dominicanos saltaron de alegría cuando se enteraron que el PLD y sus aliados habían ganado las elecciones presidenciales a Hipólito Mejía. La algarabía que se armó en todo el país y en el extranjero no era para menos; pues todos querían salir de la pesadilla representada en el candidato del PRD-PPH a la reelección presidencial. Y pocos de aquí y de allá estaban dispuestos a seguir soportando la vergüenza de escuchar las improvisadas y desacertadas declaraciones de quien nada había hecho para evitar, entre otras cosas, que más de un millón de dominicanos retrocedieran al círculo vicioso de la pobreza, que el dólar se disparara al 56 por uno, que la escasez de alimentos y la inflación ahogaran las esperanzas de los dominicanos dispuestos a salir de la miseria y que quebraran tres de los principales bancos comerciales del país.




Desde las áreas que concentran a los dominicanos en el exterior, desde las salas donde se discuten los riesgos financieros y de inversión de cada país y desde las oficinas de los organismos internacionales de financiamiento se veía con suma preocupación lo que podría ocurrirle a la República Dominicana si permitía que ganara de nuevo la ineptitud, la improvisación, el despilfarro, la chabacanería y la corrupción institucionalizada. Nadie quería imaginarse el destino del país si desde las esferas del gobierno del PRD-PPH se seguía permitiendo que gente involucrada en el narcotráfico lograra corromper a importantes estamentos de la dirección del entonces gobierno dominicano. En aquella ocasión, todos elevaron el grito al cielo para llamar la atención del peligro que acechaba al país ese mayo del año 2004. Por eso, cuando se conocieron los resultados de las elecciones ampliamente ganadas por el presidente Leonel Fernández, el pueblo se tiró a las calles para celebrar junto al PLD y al Bloque Progresista, la vuelta a la confianza, a la estabilidad, al crecimiento, a la modernidad y al desarrollo. Una alegría que desbordó de nuevo nuestras calles y hogares, el 16 de mayo de 2008.
Hoy, cuando han transcurrido casi siete años desde ese histórico triunfo y en momentos en que la población dominicana ha reconocido los esfuerzos que realiza el gobierno para evitar que la crisis internacional impacte con mayor fuerza, es urgente que hagamos memoria del desastre provocado por Hipólito del 2000 al 2004. Más que todo, es absolutamente necesario que ayudemos a ese 20 % de la población del país, cuyas edades oscilan entre los 10 y los 19 años, a que no olviden quiénes son los responsables de haberle abierto las puertas a los males relacionados con el consumo de drogas en nuestros campos y ciudades. Los jóvenes de 21, en el 2000 tenían tan sólo 10 años. A ellos hay que llamarles la atención para que no se dejen confundir por los mismos que fueron desplazados del poder en agosto del 2004. Son lobos que hoy se visten de ovejas para separar al morado del amarillo, desteñir a la caperucita roja y depredar al bloque y al país. La mejor alternativa para la juventud y para el país está en el Lic. Danilo Medina, el candidato que representa al PLD, a los partidos aliados, a la mujer dominicana, a los niños, a los adolescentes, a los adultos, a los dominicanos residentes en el exterior y a todo el pueblo que no desea ni permitirá el retroceso. Y decimos que Danilo es el camino correcto porque dará continuidad, mejorará y creará las políticas públicas que valoran a los jóvenes como lo plantea la Constitución de la República, como sujetos activos del proceso de desarrollo. Todo lo contrario se hizo durante el gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004), cuando se permitió que el micro-tráfico invadiera nuestros barrios, deteriorara la salud social y sentara las bases de la delincuencia callejera; alejando así las oportunidades para estimular el tránsito productivo de nuestros jóvenes hacia la vida adulta.
El 12 de agosto es el día internacional de la juventud y este mismo mes concluye el año internacional dedicado por la ONU a los que Juan Pablo II llamó, la esperanza del futuro. Nada más oportuno para reiterar el compromiso de Danilo Medina y del PLD, de continuar incluyendo a los jóvenes en las políticas, los programas y los procesos que beneficien su existencia, su convivencia y su educación. Para lograrlo, el mejor candidato propone mejorar los caminos de acceso a los mercados laborales y fortalecerlos con empleos más remunerados, porque entiende que cuando los jóvenes pueden disfrutar de mejores oportunidades y mayor equidad, se alejan de los vicios y de la delincuencia. Los jóvenes tienen que trabajar y comprometerse a votar en contra del retroceso. Eso es lo correcto, apoyar a Danilo, defender nuestro gobierno y procurar soluciones efectivas que favorezcan un mejor porvenir para la República Dominicana.

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