sábado, 18 de octubre de 2008

El fondo de la crisis


Por Manolo Pichardo

El plan de rescate no pudo parar la desconfianza. La volatilidad de las bolsas mantiene a los inversores en pánico y, con todo y discursos de Bush, la crisis financiera no sólo se volvió sistémica sino que el mal se desparrama por la economía real y global.

No hemos llegado al fondo. Ya lo había manifestado Joseph Stiglitz, Nobel de Economía, que siempre advirtió sobre las consecuencias de las desregulaciones. Stiglitz, que también fue vicepresidente del Banco Mundial, dijo que el plan de rescate no resolvía el problema. Los estadounidenses deberán pagar ahora la irresponsabilidad de las autoridades con el deterioro en sus condiciones materiales de existencia, porque las espirituales ya lo están debido al estrés que les sofoca desde hace semanas.

Los smithianos de nuevo cuño reencarnados en la era de Reagan y Thatcher vuelven sus pasos hacia el Estado, quizá convencidos de que el pragmatismo debe ser la norma en la sociedad del conocimiento y no el libre mercado que, como dijo Adam Smith, llevaría las riquezas a las naciones. Las riquezas llegaron talvez, es más, sin el talvez, a partir de la implementación de las políticas neoliberales justificadas en el llamado Consenso de Washington, pero que colgaron del lado de los menos necesitados, generando niveles de desigualdad inaceptables, profundizando la situación de miseria de millones de seres humanos sin oportunidades.

Pero el Fondo, o FMI, no interviene aquella economía como ha pedido el secretario de Hacienda dominicano, Vicente Vengoa, para que la crisis toque fondo rápido y sin que los daños se extiendan por el planeta. Todos sabemos que este organismo financiero jamás intervendrá la economía de sus dueños. Pero ojalá y como afirman algunos, este sea el inicio de la multipolaridad económica que traerá como consecuencia el fin de la hegemonía militar.

Se habla de un nuevo orden mundial, y qué bueno, pero sería importante saber el papel que jugarían las naciones más pequeñas en el nuevo escenario. La fórmula parece estar en avanzar hacia procesos de integración que nos conviertan en estados federados que nos coloquen, con el tiempo, en los estadios de las ligas mayores y en juegos de verdaderas series mundiales.




Publicado en el Listín Diario el sábado 18 de octubre de 2008

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