miércoles, 15 de octubre de 2008

El Gobierno de Bush respaldó las torturas de la CIA a prisioneros



La Administración de Bush autorizó explícitamente el uso del waterboarding (ahogamiento simulado) y otros polémicos métodos de interrogatorio sobre sospechosos de pertenecer a Al Qaeda, según se extrae de dos informes clasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) redactados en 2003 y 2004, según informa el diario The Washington Post.
Los datos difundidos revelan que la CIA estaba preocupada por la falta de la firma política a unos métodos de interrogación discutidos y que ya se utilizaban. Por ello, los documentos fueron solicitados por el entonces director de la CIA, George Tenet, más de un año después de comenzar los interrogatorios. Tenet, como máximo representante de la agencia, observaba con preocupación las posibles repercusiones de que el Gobierno estadounidense se distanciase de sus políticas en relación al trato a los detenidos tras el 11-S.
Respaldo oficial
Según la información del diario norteamericano, Tenet presionó a la Casa Blanca para conseguir el respaldo a las técnicas de interrogación. Primero, durante un encuentro en junio de 2003 con miembros del Consejo de Seguridad Nacional, en el que se encontraba la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Días después, Tenet consiguió lo que quería: un documento de apoyo oficial por parte del Ejecutivo.
El segundo respaldo se logró un año después, en 2004. La preocupación del entonces director de la CIA creció tras el escándalo de Abu Ghraib. Las fuentes anónimas citadas por The Washington Post aseguran que las relaciones entre la agencia y el Gobierno se estaban deteriorando a raíz de Abu Ghraib y el desarrollo de la guerra de Irak, por lo que Tenet solicitó un segundo visto bueno oficial para emplear los métodos de interrogación.
La Casa Blanca, sin embargo, ha rechazado aclarar la veracidad de esta noticia, y ha asegurado que nada tiene que decir mientras los documentos sean clasificados. El actual director de la CIA, Michael Hayden, reconoció el pasado febrero que la agencia de Inteligencia sí utilizó poco después del 11-S en tres ocasiones este método, considerado tortura por amplios sectores y denunciado por Amnistía Internacional. Sin embargo, poco se sabía de la implicación de la Casa Blanca, que se ha negado siempre a detallar este tipo de técnicas. El Congreso, de mayoría demócrata, ha considerado prohibir la técnica de la asfixia simulada, aunque el presidente, George W. Bush, ha dicho en más de una ocasión que vetará esa propuesta.
Tomado del periódico El País el 15 de octubre de 2008

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