jueves, 11 de marzo de 2010

Vano intento de versainograma dominicano por Haití


Por Ángel Garrido*
Especial para UMBRAL

Hay países a pares
en el trayecto del Sol.
Países que abrevan sedientos
en el verbo patrio de don Pedro Mir.
Países mesopotámicos entre las fallas
del Septentrión y la del Mediodía de la isla Española.
////
Países bordados a trancos
dentro de la pequeña placa tectónica del Caribe.
Países que tiemblan en los epicentros telúricos
arriba nunca indicados.
Países con manos que escriben poemas en prosa,
reportes que alientan
como el de Delia Blanco a su chèrie Haití.
/// 
Seguir Leyendo...
 Y hay cataclismos descomunales
que revuelven feroces
el fértil vientre de la libertad,
y que revueltos se zampan hambrientos
a los biznietos de los libertadores de América,
a los chornos de los mecenas de Simón Bolívar,
a los legítimos descendientes
de los primeros vencedores de Napoleón
lejos de Waterloo.
(Ignoramos si lo saben ellos o no,
y por ignorar ignoramos
hasta cuánto le sirve al mundo que lo sepan,
pero sabemos con absoluta certezaque sin Haití en Américano
habría familia Obama en la Casa Blanca.)
///
Cuentas saldadas por bomberos y rescatistas
de antiguas metrópolis,
humanistas de la praxis
que con honores liberan al niño Regi
mientras desescombran la cal y el canto
de muros desmedrados,
voluntarios sin fronteras
que con su impar heroísmo
recuperan por siempre
el honor inmarcesible de la especie sapiens,
y al hacerlo recuperan además
la condición también sapiens
de quienes en los albores del siglo XIX
decretaron con saña inaudita
el más largo boicot de la historia
contra la cuna de la aboliciónen
suelo antillano
de lo que Martí describiera
como la mayor pena del mundo:
“La esclavitud de los hombres”.
///
Estamos sin duda en Haití.
Hemos llegado a Haití sólo después
de 7.3 en la escala Richter.
Siete punto tres en los cimientos inseguros
de las viviendas más frágiles
del continente Americano.
Siete punto tres en las colinas paupérrimas
de quienes ya sin Richter purgaban
por siglos el imperdonable crimen
de la abolición rotunda
de la mayor pena del mundo
///
Más de dos siglos han transcurrido.
El mundo se ha hecho cargo
de tan grande injusticia.
¡También cuando nació el ahorcado,
hijo parió su madre!
¡Tantos tambienes!
También el infarto de doña Cecilia Janjeo
en el tramo carretero Baní- Azua.
El frágil corazón nonagenario de doña Cecilia
lo supo antes de llegar a Anse-au-Pitre.
(No había un ataúd para enterrar a doña Cecilia.
Sus penas no cabían en un traje de madera.
Sus veintitantos parientes muertos
en el horrible lapso de un minuto de temblor,
más que su asma impertinente,
sus raíces de un tajo cercenaron.
Fuerzas para llegar a su amado Haití
no tenía doña Cecilia,
pero sus frágiles pies de abuela devastada
se colocaron bajo las órdenes patrias de su transido corazón:
"El agua caliente nunca olvida que ha estado fría".)
///
En 100 partes de agua y una de cal,
fruncido el seño al horizonte hosco de Camp de Mars,
restriega Fronçois Luckner en el plástico azul
de improvisada tina, sus más caras pertenencias:
tres camisas y un par de calzoncillos.
Tiene nuestro superviviente 18 años de nacido,
y en la memoria reciente tiene
la hamaca escolar del edificio,
el recuerdo atroz de la hecatombe repentina,
la sepultura común de sus amigos,
de sus ramones Sijé que como del rayo se le fueron,
y con el porte, con la frente,
con las orejas, con las manos, con los brazos
y con la mirada de Hernández
quiere Luckner
a sus condiscípulos y maestros desamordazar
y desescombrar y regresar.
///
François Luckner, distinguidos miembros del panel,
quiere a la pena sobrevivir.
François Luckner, honorables contertulios,
quiere volver a clases y recibirse de mecánico.
François, señoras y señores,
quiere que depongamos las miserias del pasado.
///
Representa Luckner a un pueblo herido y relegado,
señores miembros de las cumbres del futuro.
Si hay Estados fallidos, hay pueblos fallidos,
hay familias fallidas,
y hay individuos también fallidos.
¿Podría en buen buena lid un trabajador social
declarar a François Luckner un adolescente fallido?
¿Podría en igual lid la comunidad internacional
declarar fallido al pueblo haitiano?
¿Falló Haití por haber sido el primer país de América
en declar nula la compra de un hombre por otro hombre?
Conteste a quien le quepa la pregunta final:
¿Le puede una ex metrópolis
a 400 habitantes por habitantes por kilómetro cuadrado
pero no le puede una ex colonia
a la mitad de esa densidad poblacional?


Alexandria, VA 7 de marzo de 2010
*Ángel Garrido es premio Nacional de Novela

1 comentario:

juan fernando dijo...

Desgarrado y acertado. Profundo y muy sentido. Necesario y conmovedor. Muchas gracias. Juan Fernando.